El negocio de crearte ansiedad con la IA
- Estrategia de Producto <simonmunoz@substack.com>
- Hidden Recipient <hidden@emailshot.io>
El negocio de crearte ansiedad con la IAHay 600.000 millones de dólares apostados a que te sientas descolgado con la IA. Y un ejército de influencers cobrando por generarte esa sensación.Te despiertas, desayunas, y entras en X o en LinkedIn. Como cualquier otra mañana desde hace meses, tu feed está lleno de gente fardando del último proyecto que ha hecho con IA mientras dormías. No sólo eso. Desde anoche, OpenAI y Claude han lanzado dos modelos nuevos, y una empresa china de la que no has oído hablar en tu vida ha lanzado su modelo de código abierto, que rivaliza con Opus y cuesta una centésima parte del coste. Entre post y post, también ves vídeos. Vídeos generados por el último modelo de IA. Cada semana hay un nuevo modelo revolucionario. Will Smith pesa 300 kilos por la cantidad de espaguetis que lleva comidos. Te da por pensar en lo que has hecho tú con IA la última semana. Decenas de prompts tirados, pero poco más. Entre el trabajo y la familia no te da la vida. Piensas que te estás quedando descolgado. Y también estás cansado. La carrera por incrementar la facturaciónLas grandes tecnológicas van a invertir este año más de 600.000 millones de dólares en infraestructura relacionada con la IA. Una inversión que tiene que generar un retorno antes de que los mercados empiecen a cuestionarla. Para generar ese retorno, necesitan impulsar la demanda. ¿Cómo? De todas las formas posibles. ¿Esos influencers que sigues en X o en LinkedIn? No hablan de la IA por casualidad. En la mayoría de los casos, les están pagando por ello. Justo esta semana salía a luz la noticia de que Google y Microsoft están ofreciendo contratos de entre 400 y 600.000$ a influencers por promocionar sus herramientas IA en las redes sociales. Ahora sumad a Google y Microsoft al resto de actores involucrados, como OpenAI, Anthropic, Cursor o Lovable, entre otros. Todos luchando por cuota de mercado. Todos quemando billetes para adquirir usuarios. ¿Cómo no va a estar inundado nuestro feed de proyectos de IA? Hay literalmente un ejército de influencers cobrando por ello. El problema no es solo el ruidoEl marketing sería manejable si sólo fuera ruido. Cierras X, sigues con tu vida. El problema es que la IA también está cambiando lo que se espera de ti en el trabajo. Investigadores de Harvard Business Review han pasado ocho meses estudiando una empresa tecnológica de 200 empleados y han publicado sus resultados preliminares en un artículo: la IA no reduce la carga de trabajo, sino que la intensifica. Lo hace así:
La trampa del potencial infinitoAntes de la IA, tus limitaciones eran claras. No sabías programar, así que no lo hacías. No tenías tiempo para hacer un análisis de 50 competidores, así que hacías uno de 5. Ahora esas barreras han desaparecido. Puedes programar (más o menos). Puedes analizar 50 competidores en una tarde. Puedes generar diez versiones de ese documento. El problema es que “puedes” se convierte rápidamente en “deberías”. Y “deberías” se convierte en “¿por qué no lo has hecho ya?”. Es el síndrome del impostor 2.0. Antes te comparabas con tus compañeros. Ahora también te comparas con la versión de ti mismo que usa la IA perfectamente, que ha probado todas las herramientas, que está al día de todos los modelos. Esa versión no existe. Pero la sensación de que deberías ser esa persona es muy real. Qué hacer con todo estoEl problema es sistémico, pero hay cosas que puedes hacer a nivel individual. No tengo una solución mágica, pero sí algunas cosas que pueden ayudar:
Volviendo al feedMañana te vas a despertar y vas a abrir el móvil. Tu feed seguirá lleno de proyectos de IA, de modelos nuevos, de gente que parece estar años luz por delante de ti. Pero ahora sabes algo que antes no sabías: hay más de 600.000 millones de dólares que empujan a que te sientas así. Hay influencers que cobran por generarte esa sensación. Y hay estudios que demuestran que “más productivo” no significa “mejor”. La IA es una herramienta útil. Pero no tienes que correr a su ritmo. Puedes elegir el tuyo. |
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